Ramon Sampedro: Cartas desde el infierno
No conozco a alguien como Ramón Sampedro o alguien quien ha tenido un accidente tan grave. Es una lástima que Ramón solamente tenía 25 años cuando su vida cambió para siempre. No puedo imaginar si no tengo el uso de mis piernas, brazos, y todo que está bajo de mi cabeza. Es triste que Ramón tuviera miedo a la idea del compromiso matrimonial cuando la chica iba a presentarle a sus padres y por eso lanzó hasta el agua sin pensar. En un instante su decisión de lanzar se gastó la espina cervical por la séptima vértebra.
Si fuera Ramón yo también no podría vivir. Sin el uso del cuerpo bajo de la cabeza, no podría ayudarme y siempre contaría con alguien para todo. Es una bendición y maldición que alguien sujetaba el cuerpo para salvarle.
Creo que su vida en la cama era el infierno. El dijo en el artículo, “Parece que siempre veía a la gente allá arriba.” Esto no es una manera de vivir. La mayoría de su vida él estaba en cama y nadie podía relatar con su dolor y su lucha en su mente. Sin movimiento Ramón no era una persona y pienso que su deseo de morir estaba válido. Nadie puedo escoger lo que debería hacer. Alguna persona muy unida con el deberían ayudarle morir porque no podía hacerlo solo.
http://www.elmundo.es/elmundolibro/2004/10/01/protagonistas/1096632584.html
